Cuentos, Fabulas y Leyendas Ambô



La Leyenda del REY MAR y Mê Mahi


«Está leyenda,cuanto más tiempo pasa, más actual nos parece los echos , que en ella se cuenta.»


 

 

 

 

 


Según cuentan los más viejos, vivió esa mujer llamada MÊ MAHI, a la que atribuyen los más disparatados cuentos y no menos supersticiosos hechos que bien se pueden calificar de autenticidad, que, a pesar de tantas generaciones atrás, cada día son más vivientes.


Y a muy avanzada en años, tuvo un hermoso niño, hijo único que engendró. Cierta mañanita, de esas clásicas mañanas annobonescas, que el poblado de PALEA, muy solitario y apacible, queda, por ausentarse de él la mayoría de sus moradores a sus cotidianos quehaceres, dicho niño, ya bastante crecido, con otros de la misma edad, fue a la playa a bañarse; de súbito, a muy corta distancia se les aparece un extraño ser:
Una figura humana de raza blanca y aspecto varonil con larga cabellera que le llegaba hasta los hombros, que , sentada sobre las olas, protegiendole del sol un rojo paraguas e impulsada por un misteriosa fuerza , seguía majestuosa en dirección a los susodichos niños.

Al darse cuenta de la aparición, los que alguna noción tenían del misterioso personaje, que de sus casas habían oído el remedio a que recurrir en semejante trance para desembarazarse de su influencia aprisionante, llenos de miedo y susto prorrumpieron en llanto, profiriendo el o yiobo, que es el remedio aconsejado por la experiencia para ahuyentarlo y liberarse de su influjo; digo pues, que invocando al diablo, huyendo se fueron del lugar, quedándose sólo uno muy absorto en su distracción, que fue apresado y desaparecido al fondo del mar, al mismo instante que sumergió al fantástico personaje.

Una noche se apareció en sueños a la desconsolada madre, y le dijo:

- No ores, Mê Mahí; soy el rey del mar, quien te ha secuestrado al niño hijo tuyo.


- Si aceptas mi amistad y te relacionas conmigo, te llenaré de riquezas o te daré el don de curar toda clase de enfermedades o el de echar fechorías o hechizos, fichisu, a quienes poseyeran con que sólo apliques tu mano sobre el paciente.


Ella accedió al ofrecimiento y escogió el don de curar y echar fichisu, quedándose desde entonces constituida favorita del rey e intermediaria entre pueblo y rey en los asuntos de que ya se dijo al tratar de fe pumpa.

Y curando enfermedades y echando hechizos, que padecieron nuestros antepasados, su nombre ha quedado entre los suyos.


 

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