Cuentos, Fabulas y Leyendas Ambô



El Nombre de la Manta.

(Aventuras de Zamba Chit)


En el Nº 5 de la revista "El Patio" hemos encontrado este texto escrito por J. L. Bestué Zamora. Quel, recibio el 1er Premio Infantil del Concurso de Cuento y Leyendas. El escrito nos explica, por qué:
" Al pez manta se le llama en annobón Ussa "


Autor: José Luis Bestué Zamora

- (Revista "El Patio" nº5)-Junio 1991 -

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Cuando sueño con mi pueblo, me encuentro inmerso en las olas que se extienden sobre las arenas de plata y cuando me despierto, me encuentro estrellado contra las rocas negras y mis cabellos se salpican sobre las ondas de las espumosas olas.

En un día de un sol tan ardiente como los ojos de un tiburón hambriento, el pueblo annobonés estaba en una profunda calma por las calles, porque los pobladores estaban en sus quehaceres.

Zamba es un muchacho de un espíritu astuto pero con la inteligencia viva, apenas estudió pero no es tonto porque es valiente e inteligente.

En un atardecer de bellos coloridos en el cielo, Zamba y su tío Pudul se fueron de pesca. Pescaban con mucha alegría y al cabo de un largo tiempo oyeron gritos y llanto de algunos hombres que venían de pescar en Jasmagañia.

Esos hombres hicieron recorrer la noticia de que los mares annoboneses, están poblados por un monstruo gigante. A través de los vientos periódicos que atravesaban la isla annobonesa, el mensaje llegó hasta Zamba y su tío Pudul.

Tío y sobrino amarraron el cayuco y tomando su cesto regresaron por un sendero rocoso al poblado, caminaron al mismo ritmo hasta llegar a su casa, encontraron a la familia acurrucada junto al fogón de la cocina echando mucho de menos a Zamba y al tío.

Mene el padre de Zamba estaba dando fin a cena de salsa, ñames y pescado, Zamba deseaba preguntarle por lo ocurrido, pero un muchacho no debe interrumpir a los mayores mientras estos comen, Zamba decidió ir a la casa de su abuelo para preguntarle por lo currido.

Ussa

Cayó la tiniebla como caen las semillas de los árboles, los hombres enmudecieron y los grillos parecía que lloraban con finas gotitas de agua que se posaban sobre la menuda hierba del campo.


¡Uuu! Canta Mapia-jonjo (buho) como anuncio de las brujas que van a adueñarse de la situación.


En la casa de Zamba, su madre muy afanada preparaba la cena familiar. Le dice su madre

Zamba:
- Hijo mío, no puedes salir a la calle; todos ya han abandonado las calles es la hora bruja, cada pájaro a su nido.



La luz que se escapaba por las teas de la casa, salían a poner colores al vestido de la noche. Las calles se quedaron entristecidas por el pavor de la mala noticia que han concebido los pobladores durante las últimas horas del día, antes de caer la noche para el descanso de los obreros de mí amado pueblo Annobón, tierra sin salida por que está rodeada de mar.

El cielo se despejo y dio paso al alba como la sonrisa de un niño, el pueblo annobonés ha sido incapaz de volver a recobrar su vida, su fuerza y afán de un pueblo trabajador.

Zamba corrió rápidamente a la casa de su abuelo y lo encontró tumbado en un banco a la sombra de un cocotero ubicado en frente de su casa, estaba muy triste y muy pensativo por aquella noticia del monstruo que atacó a sus amigos en el mar; algunos murieron y entre ellos su hermano.

Zamba ayudó a su abuelo en sus labores y por último le pidió que les contara todo lo ocurrido a aquellos hombres.

Y así lo hizo su abuelo, le contó la noticia y por último le dijo que aquello no era un monstruo, sino un pez gigante que cuando era niño había oído a algunos hombres mayores hablar a cerca de ese pez.

Zamba volvió a casa corriendo con mucha fuerza, penetró en ala choza, se puso su traje de pesca y tomó su cesto, materiales de pesca y varios utensilios para un momento dado como habia visto a su padre hacer cuando se iba de pesca. Levaba cargado en la mano un arpón y una cuerda (saquea y jadelu) y se dirigió a la playa con una furia que le movía el corazón. Empujó el cayuco al agua, montándose puso rumbo hacia el lugar indicado por su abuelo.

Acercándose a las islas Ecudjia las olas se mudaron de ondas y una bandada de gaviotas pasó por el cielo dejando como huellas las líneas que hacían en el firmamento.

Un terrible ruido sonó y las olas se pusieron furiosas. Zamba tan valiente a penas le dio miedo tan extraño ruido creado por el monstruo gigante que habita en esos lugares.

A parte de la ballena el pueblo annobonés no conocía otro pez gigante que hay en los mares de la isla.


Con el corazón de un valiente pescador, seguía, seguía acercándose a las islas de Ecudji. De repente el pez enorme saltó arriba y volvió a meterse en el agua y después vino en contra de Zamba.
Zamba tomando de su arpón, penetró el primer tiro al pez, que con mucho dolor volvió al pez con furia de partir a Zamba, empleo una técnica que usaban los viejos cuando se encontraban con algún peligro en el mar. Se zambulló al agua y con una buena resistencia, nado y le volvió a penetrar con otro arpón.
El pez enorme dio, un salto y cayó sobre Zamba cubriéndole con su enorme cuerpo e intentando hundir su cayuco de oja (ceiba), Zamba listo, supo destaparse del monstruo y con una navaja introduciéndoselo, hirió al pez gigante.

Con la boca sangrienta, el pez enorme se puso a dar vueltas de muerte y en ese preciso momento Zamba aprovechó y le ató con unas cuerdas duras y resistentes detrás de su cayuco para remolcarlo, mientras con su remo Zamba remaba fatigosamente hacia la tierra.

Desde tierra el pueblo contemplaba la lucha que había en el mar.

Al tener capturado Zamba el pez, el cielo sonrió las gaviotas volaron en grandes bandas y el sol intensificó sus rayos.


Siguió Zamba remando hasta tierra; el pueblo que contemplaba salió a su encuentro. Entre todos esteban sus padres y su abuelo Tu-Santu. En el rostro de su abuelo Tu-Santu estaba dibujada una sonrisa de alegría.

Le llevaron a Zamba cargado de hombros hasta su casa, ya estaba casi a dos pies del cementerio, su madre se ocupó de su consuelo. Su abuelito habló con voz viva al pueblo y por último les dijo esto:


-"Annobón tierra de pescadores, tu nombre será reconocido por todo el mundo y tus hijos serán famosos y valientes pescadores.


- Vosotros sois pescadores, eso que tenéis a vuestros pies, no es un monstruo sino un pez gigante y lo llamaremos "ussa" (manta) porque su cuerpo cubrió a Zamba como una manta de cama y desde aquel entonces el pueblo annobonés empezó a llamar a ese pez USSA.



« Y desde aquel entonces el pueblo celebro una fiesta en que niños, mujeres y hombres todos se emborrachan y disfrutaron de la sabrosa carne de la Manta ».



 

 

J.L.B.Z.

 

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F I N


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