Cuentos, Fabulas y Leyendas Ambô



EL MEDICO Y LA CHICA


Todos conocemos la famosa imagen de las tortuguitas corriendo hacia el mar. Este Cuento o Leyenda, explica, por qué:
" Las tortugas ponen los huevos en la arena "


Autor: Jacint Creus - Mª. Antònia Brunat.

- Cuentos Annoboneses de Guinea Ecuatorial -

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Habiá un hombre tan rico que consiguió que sus tres hijos fueran gobernadores:
Uno de Mabana, otro de Awal y el tercero de Agandji.
Él se quedó solo con su hija, y al cabo de un tiempo quedó ciego.

Hizo saber que haría rico al que le curara. Muchos probaron suerte, pero solamente un médico de las montañas del sur de la isla conseguió que recuperarar la visión. Agradecido, le ofreció cuanto quisiera, y aquel médico solamente quiso recibir la mano de su hija, que era una muchacha preciosa.

Se casaron y el hombre se la llevó. Cuando se vio lejos de la ciudad, la golpeó fuertemente y la metió en un saco. Y, con el saco a la espalda, prosiguió su camino.
Al llegar a Agandji, la joven empezo a gritar:

- El doctor ha curado los ojos a mi padre.

- Le han ofrecido muchas cosas, pero él sólo desea una mujer con pechos.


El gobernador, que era su hermano, no comprendía nada; y dejó que el médico se fuera sin llamarle la atención.
El médico siguio su camino con su particular carga metida dentro del saco. Al llegar a Awal la chica grito de nuevo:

- El doctor ha curado los ojos a mi padre.

- Le han ofrecido muchas cosas, pero él sólo desea una mujer con pechos.


Y... nuevamente el gobernador de aquel pueblo, que era su segundo hermano, al no comprender a que se referia, no la hizo el menor caso dejando marchar al médico.
por fin llegaron a Mabana. la muchacha gritaba con todas sus fuerzas:


EvocaciÓn al espiritu del Usama
Ghuty Mamae

 

- El doctor ha curado los ojos a mi padre.

- Le han ofrecido muchas cosas, pero él sólo desea una mujer con pechos.


El gobernador, su tercer hermano, ordenó al médico que le dejara ver lo que llevaba en el saco. Como no hiciera caso le invitó a comer y a beber hasta que estuvo borracho. Y entonces liberó a su hermana, que le contó todo lo sucedido y las humillaciones que había tenido que sufrir.

Entonces el gobernador de Mabana, aprovechando que el médico estaba borracho, mandó que le echaran a una gran hoguera.

Y aquel mal hombre murió allí, abrasado.

 

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F I N


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